Monitores fetales para qué sirven y cuándo deben emplearse

Monitores fetales para qué sirven durante el embarazo y el parto, esa es una cuestión que se hacen muchas personas hoy en día. De hecho, algunas no saben que también se utiliza este instrumento al momento de dar a luz. Ahora aclararemos para qué sirven estos equipos médicos y su importancia en el periodo de gestación y nacimiento de un bebé.

Saber el estado de salud del feto es de suma importancia para los médicos y también para los futuros padres.  Por ello, una de las herramientas que permiten analizar el bienestar del bebé es el monitor fetal. Si la madre sabe de qué trata y en qué momento usualmente se realiza esta prueba, sin duda le ayudará a practicarla con mayor tranquilidad.

¿Qué es el monitoreo fetal?

Monitoreo fetal  o monitorización fetal, es un examen indoloro y no invasivo, el cual suele practicarse en las semanas finales de la gestación y al momento del parto, con el fin de controlar la actividad uterina y la salud del bebé. Para realizarlo se emplea un cardiotocógrafo o monitor, el cual es un instrumento que registra la cantidad, el nivel de intensidad y la duración de las contracciones, además de la frecuencia cardíaca fetal.

La frecuencia cardíaca fetal (FCF) es el ritmo de los latidos del corazón que produce el bebé cada minuto. Por lo tanto, cuando los médicos especialistas cuentan con los registros, elaboran un modelo en el que se compara si existen contracciones y el comportamiento del feto mientras éstas ocurren.

Uso del monitor fetal durante el embarazo

Generalmente, en caso de que sea un embarazo sano, la monitorización suele practicarse en las semanas finales de la gestación, para corroborar el bienestar del bebé. Específicamente, en el sector de salud pública, se recomienda realizarlo a partir de la semana cuarenta, siendo ésta una fecha probable del parto.

Igualmente, se suele utilizar el monitor fetal en casos probables de parto pretérmino, es decir, cuando la embarazada, a partir de los 6 meses y medio tiene que acudir a urgencias por sentir contracciones. En estas situaciones los especialistas realizarán el monitoreo fetal a la gestante y observarán si las contracciones que sufre son o no de parto.

También suele emplearse  el uso del monitor fetal cuando la madre percibe que han disminuido los movimientos bruscos del bebé, o en su defecto, no siente movimiento alguno. Cabe aclarar que en las últimas semanas de embarazo es normal que se reduzcan los movimientos dentro del útero, pues la criatura cuenta con menos espacio para moverse.

Por ello, es vital que la embarazada note si existe movimiento fetal, por lo menos dos veces al día. De sentir poco movimiento, puede ayudar al bebé acostándose sobre su lado izquierdo, otra opción es consumir alimentos que estimulen al feto, como los chocolates. Si lo anterior no sirvió, debe acudir al hospital para confirmar su bienestar con el monitor fetal.  

En los casos anteriores suele emplearse la monitorización externa. En donde los especialistas afirman que tener un registro de veinte o treinta minutos es suficiente para verificar la reactividad y pulsaciones en la frecuencia cardíaca del feto.

Uso del monitor fetal durante el parto

Según publicaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), no está comprobado científicamente que el monitor fetal mejore la resolución del parto, sin embargo, es de gran ayuda para los especialistas, ya que los orienta sobre cómo está evolucionando el proceso en cualquier momento, pues la monitorización puede efectuarse en cualquier lapso.

En términos generales, cuando las parejas se preguntan sobre monitores fetales para qué sirven y su empleo, deben saber que esto depende de cada clínica u hospital. En algunas instituciones los protocolos dictan implementar el monitor desde el principio hasta el final del parto, aunque, la experiencia médica recomienda aplicar registros ventana, los cuales significan colocar el monitor periódicamente siempre que el patrón sea correcto y el parto se esté desarrollando debidamente.